miércoles, 7 de septiembre de 2022

Sobre ruedas

Sobre ruedas

Gustavo Adolfo Fernández

¡Enhorabuena al Asturhockey por el ascenso a la máxima categoría del hockey sobre patines nacional! Todo un éxito del que me alegro un montón como moscón y viejo aficionado a este deporte. Grado y Asturias vuelven a tener un representante en la OK Liga, la mejor del mundo y en la que la próxima temporada sólo habrá 3 equipos no catalanes de un total de 16, los alicantinos del Alcoy, el Liceo de La Coruña y nuestro Asturhockey.

Mérito especial tiene que este club haya llegado a la cima tras tan sólo dos temporadas desde su nacimiento y, si me permiten ser un poco chovinista, me alegra especialmente que el entrenador sea el moscón David Miranda, que la plantilla sea abrumadoramente asturiana y que el máximo goleador de la categoría haya sido Pedro González Ambres, también de Grado.

Tras la resaca de la celebración por este ascenso, el presidente, Adrián Fernández, y la junta directiva ya han comenzado a buscar nuevos patrocinadores y quieren captar socios por toda la región. Lo cual está muy bien, pero en mi humilde opinión la prioridad debería ser una pronta y necesaria reunificación del hockey local. Hay que recordar que el Asturhockey nace de una escisión del histórico Club Patín Areces. Quizá, precisamente ahora, sea el momento de que las directivas de ambos clubs se reúnan para hablar del presente y del futuro del hockey moscón, y digo presente y futuro porque el pasado poco importa ya.

Sé que es complicado limar asperezas ya enquistadas, por ello debería ser el propio Ayuntamiento el que ejerza de intermediario, el que siente en torno a la misma mesa a las dos partes. Lo que resulta obvio es que Grado no puede, o al menos no debería tener dos canteras de un mismo deporte, lo que provoca que se dividan los jugadores, los recursos y los horarios del polideportivo.

El hockey sobre patines en Grado debería ir unido, sobre ruedas, sin obstáculos y patinando todos juntos. Ahora es el momento de hablar.

(Publicado en La Voz del Cubia nº 18 de junio de 2017)

Retrovisor (versión original no publicada)

Retrovisor

Gustavo A. Fernández

Uno de los ritos de paso de la adolescencia moscona era, es y (confiemos) seguirá siendo, ir en tren durante el verano a la playa del Aguilar. Recuerdo la anécdota de un amigo que en uno de aquellos viajes a la playa, a finales de los años 80, nos sorprendió a todos al advertirnos que preparásemos los billetes porque venía “el retrovisor”.

— ¡Se dice revisor, animal! —Le dijimos nosotros entre risas.

Mi abuelo Micho fue revisor de la FEVE. Todos sus nietos lo acompañamos en su último trayecto el día que se jubiló. Como siempre me había fascinado su uniforme, me regaló su chaquetón azul de trabajo que a los pocos días algún malnacido me robó en el instituto.

La FEVE, el vasco, el tren es parte fundamental de la historia de Grau y de toda esta comarca del Bajo Nalón. ¿De verdad quieren cerrarlo?

—Es que no es rentable— dirán algunos mientras se rescata con dinero público bancos, autopistas y otros negocios privados.

—Es que cada vez hay menos viajeros— Cierto, pero hay que preguntarse el porqué. No hay una sola respuesta pero poco ayuda la falta de inversiones, de personal y planificación, que los horarios y servicios resulten poco adecuados, que no se optimicen los tiempos ni se favorece la puntualidad, que no se planteen paradas bajo demanda ni se modernicen las líneas, que se alarguen las paradas en estaciones como la de Trubia…

Será casualidad y mala suerte, pero el pasado 7 de diciembre la clase de mi hijo pequeño fue de excursión en tren y al regresar de Oviedo sufrieron todo un cúmulo de incidencias. Llegaron con tiempo suficiente a la estación y, para que los 40 críos no tuvieran que pasar uno por uno por los tornos, solicitaron que les abrieran las puertas, algo que sorprendentemente no pueden hacer in situ sino desde una centralita situada en El Berrón. Como no acababan de abrirles las dichosas puertas, uno de los profesores se adelantó para pedir que el tren esperara por ellos, pero le dijeron que no podían. Tuvieron que aguardar 45 minutos hasta el siguiente tren, que resultó minúsculo, con apenas 20 asientos para tantos pasajeros que aquello parecía un metro de una gran ciudad en hora punta. Pero la cosa no acaba ahí, este segundo tren se averió y ni siquiera pudo arrancar. Nueva espera por el tercer y definitivo transporte que por fin les llevó a Grado. Tras la correspondiente queja del colegio todo fueron disculpas, pero era tarde, cuarenta niños y otras tantas familias de Grau ya se habían llevado una nefasta impresión.

Hace unos días se celebró en la Casa de Cultura de Grau una jornada para analizar la situación de esta línea Oviedo-San Esteban. Yo no pude acudir pues me había comprometido previamente con una reunión de archiveros, pero me tranquilizó la masiva asistencia ciudadana y el compromiso de los políticos locales y regionales asistentes para defender nuestro tren de cercanías como medio de transporte público, sostenible y vertebrador de la zona rural.

(Versión original que, por ser más larga que el espacio reservado en La Voz del Cubia nº 15, tuve que reducir ligeramente)

Retrovisor (versión publicada)

 Retrovisor

Gustavo A. Fernández

Uno de los ritos de paso de la adolescencia moscona es ir en tren durante el verano a la playa del Aguilar. A finales de los 80, en uno de aquellos viajes estivales, un amigo nos sorprendió a todos al advertirnos que preparásemos los billetes porque venía “el retrovisor”.

— ¡Se dice revisor, animal! —Le dijimos entre risas.

Mi abuelo Micho fue revisor. Todos sus nietos lo acompañamos en su último trayecto el día que se jubiló. La FEVE, el vasco, el tren es parte fundamental de la historia de las gentes de Grau y de toda esta comarca del Bajo Nalón. ¿De verdad quieren cerrarlo?

—Es que no es rentable— dirán algunos mientras se rescata con dinero público bancos, autopistas y otros negocios privados. 

—Es que cada vez hay menos viajeros— Cierto, pero hay que preguntarse porqué. No hay una sola respuesta, pero poco ayuda la falta de inversiones, personal y planificación, que los horarios y servicios resulten poco adecuados, que no se optimicen los tiempos ni la puntualidad,  que no se planteen paradas bajo demanda ni se modernicen las líneas…

Será casualidad, pero en diciembre la clase de mi hijo fue de excursión en tren a Oviedo y al regresar sufrieron un cúmulo de incidencias. Llegaron con tiempo suficiente a las puertas de acceso al andén, pero por algún problema técnico se demoraron tanto en abrírselas que perdieron el tren. Tuvieron que aguardar 45 minutos hasta el siguiente, que resultó minúsculo, con apenas 20 asientos para tantos pasajeros que parecía un metro en hora punta. Además, este segundo tren se averió y tuvieron que esperar a un tercer y definitivo transporte. Tras la queja del colegio llegaron las disculpas, pero era tarde, 40 niños y otras tantas familias ya se habían llevado una nefasta impresión.

Hace unos días se celebró en Grau una jornada para analizar la situación de esta línea Oviedo-San Esteban. La asistencia ciudadana fue masiva y los políticos se comprometieron a defender nuestro tren de cercanías como medio de transporte público, sostenible y vertebrador de la zona rural. Que así sea; mientras tanto, saquemos nuestros billetes que viene el retrovisor.

(Publicado en La Voz del Cubia nº 15 de marzo de 2018. Este artículo tenía una versión más amplia que tuve que reducir para su publicación).

domingo, 20 de febrero de 2022

¡Bienvenido Mister Marshall!

¡Bienvenido Mister Marshall!
La Mosquitera
Gustavo Adolfo Fernández

Uno de mis vicios confesables es el de coleccionar efemérides, llenar cuadernos con fechas y recortes. Este año se cumple el 50 aniversario de la película de Luis García Berlanga “¡Bienvenido Mister Marshall!”, una sátira ambientada en un pueblecito castellano de la posguerra al que anuncian la llegada de los americanos y su Plan Marshall.

Los vecinos de este pueblo, Villar del Río, preparan un gran recibimiento a los yanquis que personifican sus esperanzas, una especie de “El Dorado” que les llenará de dólares y regalos.

Grado busca también su particular El Dorado en la autovía; cuando se empieza a caer cualquier asidero es bueno sobre todo si no se está seguro de cuando se ha tocado fondo.

Parece que el Plan Estratégico puesto en marcha va tomando forma, y bien está que se tomen medidas e iniciativas, pero que no se queden en mera fachada como el decorado de cartón piedra que montan en Villar del Río. Los moscones, para esperar y recibir a nuestros particulares americanos no nos vestiremos con traje andaluz como hacen en la película, sino con uno hecho a medida y que convine el estilo clásico (mercado, comercio, huerta...) con un toque más moderno (polígono industrial, ofertas de ocio y cultura, recursos naturales…). Aunque no se sepa nada de moda, resulta obvio que no vendría mal añadir a nuestra indumentaria una pizca de vivienda más asequible, el dichoso aparcamiento, el apoyo a los núcleos rurales, un par de buenos restaurantes, alguna empresa potente, recuperar del ostracismo el parque de arriba y… pongan ustedes el resto incluyendo o no, según el gusto, la mediana superficie con plaza y cine.

Me quedo con el mensaje progresista de la película de Berlanga, la única manera de prosperar y levantarse es trabajando, a ser posible juntos. Si al final los americanos no paran que no sea porque los moscones no hayamos hecho todo lo que estaba en nuestra mano. Luego ya podremos discutir si destinamos el 1% de la autovía que se queda en Grado a la recuperación de la muralla medieval y el entorno de la Casa de Cultura, al auditorio que esperemos sea también cine y teatro público, o a recuperar la antigua sidrería El Infierno como espacio asociado al futuro museo etnográfico.

Hay un detalle que puede parecer nimio pero que considero significativo, hoy estas líneas que lees se incluyen en las páginas de “Oviedo y Centro”, cuando hasta hace poco las noticias sobre Grado aparecían en el “Occidente Semanal”. La autovía no esta terminada todavía, pero parece que Grado ya se va acercando al centro metropolitano de Asturias.

No estaría mal que dentro de unos cuantos años, al repasar mis cuadernos de efemérides, me encuentre apuntadas con letras de oro las fechas de inicio e inauguración de la autovía y pueda entonces decir que aquel fue el punto de inflexión para Grado.

(Publicado en La Nueva España del 14 de diciembre de 2002)

martes, 24 de septiembre de 2019

¡Gracias pibe!

¡Gracias pibe!
La Mosquitera
Gustavo Adolfo Fernández

José María López Fernández, “el pibe”
En los últimos años se han multiplicado las donaciones de libros que nos llegan a la biblioteca de Grau, pero hay un legado realmente especial y que nos ha emocionado.  José María López Fernández, “el pibe” de Casa el Moreno en Picaroso,  pidió a su familia y amigos una última voluntad antes de morir, que su importante colección de libros se depositara en la biblioteca pública moscona para el uso y disfrute de todos los vecinos.

José María emigró a la Argentina con 18 años, llegó allí con poca formación y los bolsillos vacíos, pero era un joven espabilado que trabajaba por el día y estudiaba la rama industrial por la noche. Fue tornero fresador y también delineante haciendo despieces de calderería. Disfrutó de buenos trabajos y bien pagados, pero con 40 años tuvo que regresar a Picaroso y hacerse cargo de la casería familiar. Esto no impidió que siguiera siendo un lector voraz, ávido de aprender, de dialogar con sus amigos y vecinos. También le interesaron las nuevas tecnologías, aunque le pillaran ya un poco mayor, por lo que se lamentaba diciendo “me voy a morir y me voy a perder todas estas cosas”.

Las inquietudes intelectuales de Pepe tienen su reflejo en los libros, películas y música que su familia y su amigo Juan Carlos García López nos han ido trayendo en los últimos meses a la biblioteca. Colecciones enteras de libros  de divulgación científica y técnica, de historia de las antiguas civilizaciones, novelas… discos de ópera  y zarzuela…

José María López falleció el 11 de octubre de 2017, tenía 86 años.

¡Pibe, qué pena me da no haberte tratado en vida, no haberte conocido, lo haremos a través de tus libros, gracias!

(Publicado en La Voz del Cubia nº 34 de octubre de 2018)

jueves, 11 de abril de 2019

Mi único derbi

Mi único derbi
La Mosquitera
Gustavo Adolfo Fernández

Faltan pocos días para un nuevo derbi  entre el Oviedo y el Sporting. Yo soy seguidor del equipo de la capital del Principado, pero en una sola ocasión he visto el derbi en el campo y dudo que vuelva a repetir la experiencia.

En la temporada 1988-89 yo no había cumplido aún los 18 años y los dos equipos asturianos estaban en Primera División. En la jornada 37 tocaba enfrentamiento en el campo del Molinón de  Gijón y para allí me fui con Rafa,  un amigo unos meses mayor que ya tenía carné de conducir y una cirila con una orgullosa pegatina del Real Oviedo.

Una vez en el campo nos fuimos a la zona donde estaban los aficionados carbayones y sacamos al viento nuestras bufandas azules. Poco recuerdo del partido, salvo que empatamos a cero goles y que el portero del Sporting era el moscón Pedro Rodríguez Alfaro. Faltando pocos minutos para acabar el encuentro decidimos marcharnos para evitar follones, pero salir solos fue un tremendo error, a la puerta esperaban ya unos cuantos energúmenos que nos rodearon y empezaron a pegarnos. A mí, me arrinconaron contra el muro del estadio, me arrancaron la bufanda y uno de los golpes me partió el labio. Recuerdo a Rafa tirando de mi brazo y gritándome que corriera. Así lo hicimos y pudimos finalmente zafarnos de nuestros agresores.

Tan nerviosos nos pusimos que nos perdimos con el coche. Estábamos parados en un semáforo, cuando delante de nosotros comenzó a cruzar el paso de peatones el matón que me había partido el labio. Rafa y yo nos miramos un segundo, no había nadie más en aquella callejuela secundaria, podíamos haber salido a vengarnos o acelerar para atropellar a aquel imbécil, pero alguno de los dos dijo “pasamos”. Él también nos reconoció y siguió cruzando la calle nerviosísimo. Nada le hicimos ni le dijimos, cuando el semáforo se puso en verde seguimos nuestro camino.

Querido agresor, ya que “no moriste atropellado” en aquel paso de peatones, espero que hoy, 30 años después, puedas disfrutar del derbi sin agredir ni insultar a nadie. Que gane el mejor, y que el mejor sea el Oviedo.

(Publicado en La Voz del Cubia nº 26 de febrero de 2018)

miércoles, 10 de abril de 2019

Urnas con Flor

Urnas con Flor
La Mosquitera
Gustavo Adolfo Fernández

¿Pero a quién se le ocurre poner las elecciones generales el mismo día de La Flor de Grau? ¿Seremos capaces los moscones de compatibilizar folixa y política el domingo 28 de abril? El mercado tradicional, el Certamen de la Faba, las verbenas y las distintas actividades festivas de esta Primera Flor de Grau coincidirán con una de las jornadas electorales más trascendentales e inciertas de la historia democrática de este país.

Pena me da (y toco madera) de aquellos ciudadanos moscones a los que les toque ser presidentes y vocales de las mesas electorales. Pobres políticos e interventores que no podrán disfrutar de esta feria tan tradicional en Grau. Al resto de vecinos, la incertidumbre política también nos puede amargar La Flor, o quizá sea todo lo contrario y este ambiente festivo local nos sirva para olvidar por un rato, o al menos aplazar, el miedo a lo que pueden depararnos en esta ocasión las urnas.

En todo caso, disfruten ustedes de esta tan peculiar Flor, pero no se olviden de votar. No se despisten, organicen bien su tiempo y que el vermú no impida su derecho al voto. Un derecho que, esta vez más que nunca, yo siento casi como una obligación ciudadana y ética.

Entiendo perfectamente que ir a votar un día de fiesta puede dar cierta pereza. Muchos de ustedes pensarán que es complicado decantarse por uno u otro partido, que ahora hay unos cuantos donde elegir, que ninguno les convence y que todos los políticos son iguales. ¿Están ustedes seguros de esto último? Ojo que la desidia es peligrosa en este caso. Ya saben, si no votan, luego no se lamenten ni se quejen. Mediten bien su voto, vayan el domingo 28 de abril a depositar su papeleta en la urna y luego, sólo luego, por unas horas disfruten de La Flor. Más tarde, cuando se cierren los colegios electorales, tiempo tendremos de respirar aliviados o echarnos a temblar.

(Publicado en La Voz del Cubia nº 39 de marzo de 2019)